Son las 10:42 de la mañana y está en curso una videoconsulta programada. De repente, un incidente cibernético deja fuera de servicio la red del hospital. La sesión se interrumpe y no puede reanudarse hasta que se restablezcan los sistemas. Para un número cada vez mayor de hospitales, este no es un escenario hipotético. Por eso la seguridad de la telesalud se ha convertido en una cuestión de seguridad del paciente, y no solo en un problema informático.
La magnitud del problema
Los últimos datos ponen de manifiesto lo habitual que se ha vuelto esta situación. Según el informe sobre el sector sanitario de 2026 elaborado por Proofpoint y el Ponemon Institute, el 97% de las organizaciones sanitarias estadounidenses encuestadas sufrió al menos un ciberataque en los últimos 12 meses. De ellas, el 74% informó de una interrupción en la atención a los pacientes (Proofpoint).
Los ataques también son cada vez más frecuentes y más costosos. Las empresas sufrieron una media de 51 ataques, frente a los 43 del año anterior, y el ataque más costoso supuso un gasto medio de $4,2 millones, lo que supone un aumento de casi 8%.
A medida que cada vez más servicios sanitarios se prestan a través de videoconferencia —desde consultas y observaciones virtuales hasta el acceso a intérpretes—, la seguridad de la telesalud influye ahora directamente en la fiabilidad de la atención que reciben los pacientes.
Por qué la cadena de suministro es importante para la seguridad de la telesalud
Los ataques a la cadena de suministro se encuentran entre los más perjudiciales. En el mismo estudio, el 90% de las organizaciones afectadas por un ataque a la cadena de suministro afirmaron que este había repercutido en la atención al paciente, y que las vulneraciones de seguridad en la nube o en las cuentas interrumpieron la atención en el 65% de los casos (Revista HIPAA).
Las plataformas de vídeo forman parte de esa misma cadena de suministro. El proveedor de servicios de vídeo de un hospital, la nube en la que se ejecuta y los sistemas a los que se conecta forman parte del panorama de riesgos. Una seguridad sólida en la telesalud implica prestar tanta atención a la capa de vídeo como al historial clínico electrónico (HCE).
Cinco pasos para reforzar la seguridad de la telesalud
1. Haz un mapa de tu entorno de vídeo. Documenta todos los flujos de trabajo de vídeo, desde las consultas y la observación hasta la interpretación y la formación. Registra dónde se ejecuta cada uno (en las propias instalaciones, en la nube o a través de un proveedor), quién lo gestiona y a qué se conecta. No se puede proteger lo que no se ha mapeado.
2. Cifrar los datos multimedia y la señalización. Cada llamada consta de dos partes: los medios (audio y vídeo) y la señalización que establece la llamada. Protege ambas, por ejemplo, con SRTP para los medios y TLS para la señalización, y pregunta a cada proveedor qué protocolos utiliza.
3. Restringir el acceso a todas las sesiones. Utiliza tokens de sesión seguros para que solo puedan participar las personas autorizadas, y los controles del anfitrión para admitir o expulsar a los participantes. Evita el uso de enlaces abiertos reutilizables para las sesiones clínicas.
4. Definir el almacenamiento y la conservación de los registros. Antes de que nadie pulse el botón de grabar, decide dónde se almacenarán las grabaciones, quién podrá acceder a ellas y cuánto tiempo se conservarán. Adapta esto a tu política de conservación de registros vigente.
5. Incluye a los proveedores de servicios de vídeo en tu evaluación de riesgos. Revisa la documentación sobre seguridad y la viabilidad a largo plazo de cada proveedor, ya que una migración forzada implica nuevas evaluaciones de seguridad y nuevos riesgos. Acuerda un plan de contingencia que garantice la continuidad de la atención en caso de que falle un servicio.
Cómo contribuye Vidyo a la atención sanitaria por videoconferencia segura
Ninguna plataforma puede evitar todos los ciberataques. Lo que sí puede hacer la plataforma adecuada es proporcionar a tu equipo el control y la visibilidad necesarios para integrar la seguridad de la telesalud en la atención sanitaria diaria. Vidyo te ayuda en cada uno de los pasos anteriores:
- Implementación flexible. Ejecuta Vidyo en tus propias instalaciones, en una nube privada o en un entorno híbrido, para que tu organización controle dónde se reproduce el vídeo.
- Cifrado integrado. Las llamadas están protegidas mediante el cifrado de medios SRTP, la señalización TLS y HTTPS con una infraestructura de clave pública (PKI) conforme a los estándares del sector, y tokens de sesión cifrados.
- Controles de acceso. Los controles del anfitrión y del coanfitrión, así como la moderación de los participantes, ayudan a que las sesiones se limiten a las personas adecuadas.
- Control de grabación. Almacena las grabaciones en tus propias instalaciones, en la nube o en un entorno híbrido.
- Fiable en redes con limitaciones. El códec de vídeo escalable se adapta al ancho de banda disponible en tiempo real, por lo que la calidad de las llamadas se mantiene incluso cuando las redes están saturadas.
- Cumplimiento normativo y asistencia a largo plazo. Vidyo cumple con la HIPAA y el RGPD, cuenta con asistencia las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y cuenta con el respaldo de Enghouse Systems, una empresa de software empresarial con más de 35 años de experiencia en el mercado.
Incorporar la resiliencia a la seguridad de la telesalud
La resiliencia resulta más eficaz cuando se planifica antes de que se produzca un incidente, no después. Empieza por realizar un mapa de tu entorno de vídeo y, a continuación, aborda los aspectos relacionados con el cifrado, el acceso, las grabaciones y los riesgos asociados a los proveedores. Cada paso refuerza la seguridad de tu sistema de telesalud y garantiza la continuidad de la atención al paciente cuando más importa.
En Enghouse Video, creemos que la comunicación debe funcionar con la misma naturalidad que los equipos sanitarios que la utilizan. Nuestras soluciones ayudan a las organizaciones a sacar el máximo partido a sus inversiones en tecnología sanitaria, facilitando la atención virtual segura, la colaboración clínica, la gestión de vídeo empresarial y la comunicación conectada en todo el entorno sanitario. A medida que los hospitales siguen buscando formas prácticas de modernizarse, las organizaciones que alcancen el mayor éxito no serán necesariamente aquellas que realicen las mayores inversiones. Serán aquellas que hagan un uso más inteligente de las inversiones en tecnología sanitaria que ya han realizado.








