
Siempre que las instituciones sanitarias se planteen implantar un programa de telemedicina, es lógico que se pregunten: "¿Cómo se pagará a nuestros proveedores?".
Es una pregunta válida. Han dedicado tiempo y fondos a investigar su programa de telemedicina, y su dirección y los "contadores de frijoles" quieren tener la seguridad de que habrá un retorno de la inversión en atención virtual a largo plazo.
¿Cuál es la respuesta de los organismos públicos y las aseguradoras en materia de reembolso?
"Estamos trabajando en ello".
Así que está claro por qué existe esta percepción de que faltan políticas. Y por eso Junta consultiva ha considerado que el reembolso es quizá el mayor obstáculo para la adopción de la salud virtual por parte de los proveedores. La falta de cohesión entre las políticas estatales y federales es la espina dorsal de este problema.
Sin embargo, se están haciendo progresos legítimos en el frente político. Hasta hace poco, el Centro de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) sólo reembolsaba las visitas sanitarias virtuales audiovisuales en directo en las zonas rurales. Y como indicamos en nuestro último informe La telesalud a su servicio: La guía definitivaEl volumen de Medicare sigue creciendo. La salud virtual es ahora una prestación básica de Medicare Advantage, en lugar de un complemento opcional. Además, a principios de este año, los CMS añadieron los servicios de monitorización remota a la combinación de pagos.
La mayoría de los estados cuentan ya con leyes de paridad. Hemos visto un aumento en la legislación de paridad comercial, que exige que los planes de salud cubran los servicios virtuales de la misma manera que cubren los servicios en persona. En enero de 2018, 36 estados y el Distrito de Columbia tenían leyes de paridad en vigor, lo que supone un aumento de cuatro estados con respecto al año anterior. Esperamos que esta tendencia continúe.
He aquí otra perspectiva: La atención virtual se considera una gran estrategia para evitar costes. ¿Por qué? Porque reduce los traslados innecesarios de pacientes, optimiza la eficiencia clínica y operativa, reduce los viajes a urgencias y disminuye la duración de la estancia. Cuando todas estas "ventajas" se tienen en cuenta en la ecuación de la telemedicina, la atención virtual empieza a demostrar realmente su valor tanto en el flujo de trabajo de un centro sanitario como en su estrategia empresarial global.
Desgraciadamente, muchas cuestiones relacionadas con la Administración suelen abordarse a paso de tortuga, y la telemedicina no es una excepción. Sin embargo, vamos en la buena dirección, lo que me da esperanzas de que los problemas de reembolso sean pronto cosa del pasado.
Si quiere saber más sobre cómo obtener resultados financieros positivos para su programa de telesalud, tiene que hacer dos cosas:
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- Descargue nuestro último informe, La telesalud a su servicio: La guía definitivaen el que profundizamos en la estrategia y las tácticas de desarrollo de un programa de salud virtual y debatimos cómo superar los obstáculos comunes a los que se enfrentan muchos defensores de la telesalud a la hora de impulsar sus iniciativas.
Mito: DERROTADO
Hasta la próxima,
Brian
